Mentalidad de crecimiento

La inteligencia puede desarrollarse

Convertirse en algo es mejor que ser algo – Dicho popular

En esta entrada vamos a hablar sobre qué es la mentalidad fija, la mentalidad de crecimiento y por qué es tan importante que niños y niñas desarrollen la mentalidad adecuada.  Esto es, para mí, una de las bases en las que debe apoyarse la función docente. 

La psicóloga Carol S. Dweck descubrió que ante una situación donde entren en juego nuestro autoconcepto y creencias existen dos tipos de personas: las que poseen mentalidad fija y las que poseen mentalidad de crecimiento. Aunque podemos identificar ambas mentalidades en contextos diversos, vamos a centrarnos en el ámbito educativo y cómo influyen estas mentalidades cuando nos enfrentamos a un nuevo desafío de aprendizaje.  

Las personas que identificamos con mentalidad fija creen que la inteligencia y las habilidades que posee una persona son inamovibles. Por ese motivo rechazan los retos y desafíos que puedan poner en duda sus capacidades. Se dan por vencidos cuando se les presenta una tarea que implica un esfuerzo extra, ya que creen que el talento y la inteligencia consiste en poder realizar estos desafíos sin apenas esfuerzo. Ante la posibilidad de elección entre un desafío fácil y uno más complicado, elegirán aquél que les permita mostrar sus habilidades y reforzar su autoconcepto antes que aquél que los ponga en duda, aunque sea una oportunidad de aprendizaje.  

En cambio, las personas que identificamos con mentalidad de crecimiento creen que la inteligencia y las habilidades de una persona pueden desarrollarse. Creen que el esfuerzo es el camino para poder desarrollarlas. Por este motivo, acogerán los retos y desafíos como oportunidades de aprendizaje en los que aprenderán de los fracasos, no se darán por vencidos y tendrán en cuenta las críticas constructivas para poder mejorar. 

 

Ahora que ya conocemos los dos tipos de mentalidad que existe, podemos deducir lo importante que es educar en mentalidad de crecimiento en nuestras aulas. Es importante saber que es posible cambiar de una mentalidad a otra i que, para poder provocar dicho cambio en nuestros alumnos y alumnas, es necesario que nosotros poseamos antes la mentalidad de crecimiento, ya que si educamos en ella sin tenerla y hay contradicción entre aquello que decimos y aquello que hacemos, el alumnado acostumbrará a quedarse con lo que hacemos. 

Hay que enseñar a los niños y niñas a disfrutar de los desafíos y a que aprendan a desarrollarse con ellos. Trabajar este aspecto es importante debido a que vivimos en una sociedad líquida y cambiante que nos hace imposible imaginar cómo serán los empleos del futuro. Si las generaciones futuras poseen mentalidad de crecimiento podrán adaptarse a todos los cambios sin que se sientan superados.

Otro punto importante para trabajar en clase las mentalidades es como afecta al rendimiento académico de todo el grupo. Ante el éxito de los demás, las personas con mentalidad fija se sienten amenazados mientras que las personas con mentalidad de crecimiento utilizan el éxito ajeno para aprender. Por este motivo, si nuestro grupo clase posee mentalidad de crecimiento se enfrentarán a los desafíos cooperando entre ellos en lugar de compitiendo. 


Sentado esto, ¿Qué podemos hacer nosotros como docentes para potenciar la mentalidad de crecimiento?

Como ya hemos visto anteriormente, antes de llevarlo a clase es esencial que nosotros y nosotras pertenezcamos al grupo correcto de mentalidad.

El primer paso para lograr el cambio de mentalidad en el alumnado es naturalizar el error y el fracaso. Tenemos que lograr que vean este fracaso como una oportunidad de aprendizaje. Un buen ejemplo nos lo proporciona el maestro Chema Lázaro, que en su charla en “Aprendamos juntos”, nos explica como colgando en el aula la frase “Equivocarse es el principio de aprender” lograba que sus alumnos y alumnas vieran en el error una oportunidad de mejora.

Podemos normalizar el fracaso si en lugar de premiar el resultado, premiamos el esfuerzo, la constancia y la perseverancia del niño o niña. Premiaremos tomar la iniciativa, enfrentarse a los contratiempos y trabajar a partir de las críticas. Así, transmitimos el mensaje de que es más importante el camino que el resultado. Por ello, tenemos que enfatizar más el aprender que el aprobar. Despertar la curiosidad por aprender seguro que nos va a ayudar.


La nota de los exámenes y los logros anteriores te dice dónde está el alumno ahora y no donde puede acabar – Carol Dweck.

Esta cita de Carol Dweck nos dice que no podemos etiquetar a los alumnos. Tenemos que animarlos al cambio proporcionándoles las condiciones de aprendizaje apropiadas. En mentalidad fija, cuando te ponen una etiqueta positiva tienes miedo a perderla y cuando te ponen una etiqueta negativa miedo a merecerla.  

Veamos un ejemplo sacado del libro Mindset de Carol S. Dweck. Imaginémonos que entra un niño por primera vez a su nueva escuela y al mirar las paredes observa que está repleta de dibujos así que le pregunta a su profesora: “¿Quién pinta estos cuadros tan feos?”.  

Pensad, ¿Qué responderíais? 

El niño realmente no quería saber quién los pintó. Está pregunta tenía otra escondida: ¿Qué pasa si no dibujo bien? Por ello, la maestra que supo descifrar este mensaje contestó: “Aquí nadie está obligado a pintar bien”. Con esta respuesta le demuestra que lo importante es aprender más que el resultado. 

Elogiar la inteligencia de los niños y niñas dañan su motivación y rendimiento ya que, si el éxito significa ser listos, el fracaso significa que no lo son. Por ello no se esfuerzan, ante el fracaso se frustran i huyen de los desafíos. Por lo tanto, elogiaremos lo que han conseguido mediante la práctica, el estudio, la persistencia i las estrategias que han seguido. 

Carol Dweck nos habla del poder del ‘todavía’. Una palabra que nos ayudará a transmitir a nuestro alumnado el mensaje de que si no somos capaces de realizar una tarea quizá es porque aún no estamos preparados y tenemos que trabajar y esforzarnos más en ella. 

Un alumno que suspende un examen de matemáticas puede decirte “He suspendido porque no se multiplicar”. Con añadir un todavía al final de su afirmación le hacemos entender que se puede aprender a multiplicar si nos esfuerzamos. 

Por último, remarcar que la mentalidad fija es más cómoda y más fácil de mantener que la mentalidad de crecimiento. Aunque hayamos logrado pasar de un grupo a otro, tenemos que seguir trabajándola porqué es muy fácil volver a la casilla de salida. 

Información complementaria

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